EXCURSIÓN A KLAIPEDA Y PALANGA

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El pasado mes de marzo, cuando aún hacía bastante frío, Anita, una de nuestras abuelitas que tenemos en Diakonija, nos invitó a viajar a Lituania, concretamente a Klaipeda y Palanga con su grupo de música folklórica. Eike y yo no nos lo pensamos ni un segundo porque los dos disfrutamos mucho de la cultura tradicional letona.

Salimos de Leipaja a eso de las 9 de la mañana, nos acompañaba Lelde, nuestra mentora, por eso de hacer de traductora.

En el viaje en el autobús, desde el final podíamos oír como todas iban ensayando las canciones o haciendo bromas entre unas y otras. Llegamos a Klaipeda a eso de las 11 de la mañana, todas fueron bajando del autobús con alguna que otra dificultad por llevar los trajes típicos que no dan mucha movilidad.

El concurso comenzó como a las 12 de la mañana, cuando todos los grupos estaban en la sala del centro cultural. Los grupos participantes eran de Lituania, de Klaipeda y Palanga, y los que venían de Letonia eran de Kuldiga, Liepaja y Nica (creo que no se me olvida ninguno).  

Fue muy interesante porque salía un grupo, cantaba 3 o 4 canciones y daba paso al siguiente. No éramos mucha gente allí, así que se notaba un ambiente familiar y jocoso entre los participantes, el público, y el presentador del evento.

 

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Una vez terminamos en Klaipeda, nos montamos en autobús rumbo a Palanga, durante ese trayecto todos fuimos comiendo sándwiches o galletas para aguantar hasta por la tarde.

En Palanga hacía bastante más frío, y algunas de las mujeres con las que viajábamos decidieron quedarse en el autobús, también porque el evento allí sería al aire libre.

Cruzamos un parque muy bonito y muy grande, y tras subir un montón de escaleras, llegamos a lo alto, a una explanada donde ya estaban esperando alguno de los grupos que habían participado en Klaipeda.

 

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 En este caso, cada grupo cantó dos canciones diferentes, pero eso sí, con los abrigos puestos J

Al finalizar, todos juntos nos unimos por las manos en un gran círculo y empezaron a cantar una canción todos juntos. Me encantó ese momento, la unión que tienen los países bálticos con la naturaleza y con todas sus tradiciones me encanta, me siento feliz al poder disfrutarlas, y también me hace comparar con España, y es que allí no tenemos ese mismo sentimiento que aquí transmiten.

Cuando terminó, volvimos al autobús y marchamos camino Liepaja.

Fue un gran día en el que disfrutamos muchísimo viendo esos conciertos y visitando el poco tiempo que tuvimos de esas dos ciudades del país vecino.

¡¡¡¡Muchas gracias Anita por invitarnos!!!!

 

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