Fin de semana en Ropaži

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Estuvimos con Lelde, nuestra mentora en un seminario que trataba sobre la IDENTIDAD. 

Llegamos a Ropaži el viernes por la tarde, la casa estaba perdida en medio del bosque, rodeada de un paisaje precioso, estábamos en medio de la naturaleza, viendo caer las hojas de los árboles y disfrutando de todos los colores que nos trae el otoño. 

Para mí, lo mejor de ese fin de semana fue la vuelta desde Riga, (donde dormimos en casa de Anda, una amiga de Lelde que nos acogió en su casa por una noche), a Liepāja,lo hicimos en auto-stop!!!

Estuvimos con Lelde, nuestra mentora en un seminario que trataba sobre la IDENTIDAD.

Llegamos a Ropaži el viernes por la tarde, la casa estaba perdida en medio del bosque, rodeada de un paisaje precioso, estábamos en medio de la naturaleza, viendo caer las hojas de los árboles y disfrutando de todos los colores que nos trae el otoño.

Para mí, lo mejor de ese fin de semana fue la vuelta desde Riga, (donde dormimos en casa de Anda, una amiga de Lelde que nos acogió en su casa por una noche), a Liepāja,lo hicimos en auto-stop!!!

Yo nunca lo había hecho, pero aquí todo el mundo nos hablaba de sus experiencias haciendo auto-stop, así que decidí dejar todos los prejuicios que tenemos en España sobre hacer auto-stop (que si es peligroso, que si no te puedes fiar de nadie…) y vivir esa experiencia por mí misma.

Empezamos a las afueras de Riga y nos cogió a los 4 un minibús con el que recorrimos la mitad del camino, después nos dividimos de dos grupos de dos personas cada uno porque sería más fácil. Yo iba con Lelde. Paramos a comer algo y después seguimos.

Nos cogió un coche con tres chicos que tenían la música altísima, la preguntaron a Lelde que de dónde veníamos y hacia dónde íbamos.

Nos pararon en una gasolinera y seguimos esperando, al rato, nos cogió una furgoneta con tres hombres, nos metimos en la parte de atrás y nos sentamos en el suelo, porque la furgoneta no tenía asientos, intentamos mover los materiales de trabajo para estar más cómodas pero no fue buena idea y nos sentamos como pudimos.

Por último nos cogió una chica que nos trajo hasta la puerta de casa! Fue muy agradable con nosotras!

Cuando llegue a casa Eike y yo nos contamos cómo había sido nuestra vuelta a Liepāja , y sí, tardamos más tiempo que si hubiéramos venido en autobús, pero fue mucho más divertido!

Fue una experiencia que seguro repetiré aquí!

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