Pēcskola

DESPUÉS DEL COLEGIO

pecskola Hace alrededor de un mes, Swenja, una voluntaria alemana que está viviendo también en Liepaja y trabajando para Cruz Roja, tenía que hacer una actividad para enseñar alemán a los niños que acudían a este centro después del colegio, me lo comentó y decidí ir con ella para conocer el centro y para jugar un rato con los niños.

Llegamos al centro, que en realidad es un piso normal pero adaptado a las necesidades de los chavales, y empezamos con las presentaciones y la explicación del juego, que consistía en que tenían que lanzar un dado y si salía el número 6, tenían la posibilidad de comer chocolate, la dificultad del juego era que tenían que partir la tableta con cuchillo y tenedor y con unas manoplas en las manos. Nos reímos mucho jugando.

Hace alrededor de un mes, Swenja, una voluntaria alemana que está viviendo también en Liepaja y trabajando para Cruz Roja, tenía que hacer una actividad para enseñar alemán a los niños que acudían a este centro después del colegio, me lo comentó y decidí ir con ella para conocer el centro y para jugar un rato con los niños.

Llegamos al centro, que en realidad es un piso normal pero adaptado a las necesidades de los chavales, y empezamos con las presentaciones y la explicación del juego, que consistía en que tenían que lanzar un dado y si salía el número 6, tenían la posibilidad de comer chocolate, la dificultad del juego era que tenían que partir la tableta con cuchillo y tenedor y con unas manoplas en las manos. Nos reímos mucho jugando.

Al finalizar, nos reunimos con Ana, la responsable del centro que nos estuvo contando como funcionaba, lo que hacían, lo que no… según nos explicaba, parecía un centro bastante caótico ya que no eran suficiente personal para poder estar con los chavales y que ellos aprovechaban para hacer lo que quisieran en el centro, ya sea poner la música alta o saltar sobre una torre de sillas desde una colchoneta elástica.

Volvimos a ir el siguiente lunes, y sí, nuestras sospechas se habían hecho realidad, Ana no estaba, no había voluntarios, sólo había una trabajadora que difícilmente podía mantener el control sobre los menores. Preguntamos por Ana, pero nos dijo que algo había pasado y que ya no trabajaba en el centro.

Nosotras hicimos el juego, que consistía en un dominó de comida con el nombre de los productos en alemán, y después estuvimos cocinando sopa y palomitas con ellos hasta que decidimos marcharnos porque los chavales estaban fuera de sí haciendo en el centro lo que les daba la gana, rompiendo cosas, saltando en el sofá, pegándose entre ellos, entrando en la habitación del material…

La trabajadora nos dijo que lo entendía y que esa situación no podía seguir así.

Swenja habló con su jefe para explicarles la situación del centro y la han mandado hacer otra actividad alternativa.

Por lo que ahora sé, creo que han cerrado el centro, es normal, no había personal para ocuparse de los menores, y ese piso estaba fuera de control.

Yo me quedo con la espinita clavada porque podía haber sido una buena actividad para ellos y para nosotras y poder compartir momentos juntos, pero no pudo ser.

Me quedo con el recuerdo de los buenos momentos que pasamos con ellos jugando y cocinando, auque solo fueran dos días.

Yo se que desde aquí no puedo hacer nada, pero simplemente decir que esos niños tienen muchas necesidades y carencias, no sé muy bien lo que pasó en el centro con los trabajadores y los voluntarios, pero si necesitan poner a más trabajadores y crear nuevos proyectos para trabajar con esos menores que piensen en las consecuencias de cerrar un centro de ese tipo y de dónde y cómo están esos chavales pasando el tiempo después del colegio que antes pasaban haciendo actividades en el centro,

pecskola